ALBORADA
En 1992 pude cumplir la promesa que le había hecho a
Norma muchos años antes. Ya había estado buscando casa cada verano. Una vez
invité a mi querida cuñada Nelly y dimos muchas vueltas por Punta, sin éxito.
En la primavera de ese año 92 volví a Punta y le pedí a Armando Sagasti que me
mostrara propiedades. Se dieron dos casualidades: Armando era hijo de Don
Modesto Sagasti, un caballero, admirador de Frondizi a quien yo había conocido
en épocas de la política. Además, Armando estaba casado con una gran fotógrafa,
hija de Norman Brown, el gerente de Fábrica Uruguaya de Alpargatas para quién
yo había trabajado en Montevideo.
Compré la casa sin que Norma la viera. Me encantó su
ubicación, en San Rafael, con vista al mar, a doscientos metros de la costa. Fue
amor a primera vista. Era lo que estábamos buscando y lo menos que Norma merecía,
pero también era lo que estaba a mi alcance. Yo sabía que al comprar una
propiedad lo más importante es el lugar. Cuando hice un curso de Real Slate en
Florida, aprendí que el lugar, siempre el lugar, era la condición principal a
tener en cuenta en la elección de una propiedad.
La casa tenía su historia. Había sido construida en los
años 40 por Edmundo Klinger, conocido mio de la época de radio Carve porque él,
asociado con Rafael Gatti, eran quienes traían las figuras artísticas del exterior
que venían a Montevideo. Klinger estaba casado con una francesa que tenía una
hermana en Niza y soñaba con que se fueran a vivir allá. Klinger arregló con el
candidato Pacheco Areco que cuando fuera electo presidente lo nombrara Cónsul
Honorario de Uruguay en Niza y él le regalaba la casa de Punta del Este.
Klinger cumplió su promesa, pasó la casa a nombre de los dos hijos de Pacheco
con su esposa Klein, pero Pacheco nunca lo nombró cónsul a Klinger, lo
defraudó. La mujer de Edmundo, desde entonces, odió a Pacheco Areco y probablemente
también a Klinger. Igual, tiempo después, se fueron a Niza.
El primer jardín de
Alborada”
La propiedad estaba muy descuidada y el jardín era un
potrero, pero apenas la habitamos hicimos una ampliación importante con ideas
inteligentes de Norma y un jardín hermoso con el talento de María. El primer
jardín fue una modesta rocalla basada en un viejo tronco. La Municipalidad
acababa de plantar unas pequeñas palmeras sobre la avenida San Pablo, entonces
avenida del golf. Hicimos varias reformas y ampliaciones. Las casas crecen,
como los árboles, como la gente. Hoy ya es nuestro pequeño mundo, con sus
pájaros y sus flores.
Con María aprendí que el jardín no es solamente un lugar
donde disfrutar y admirar plantas y flores y la habilidad del jardinero, sino
para tomar contacto con la esencia espiritual de la naturaleza. Bernard Show
dijo que el mejor lugar para encontrar a Dios era un jardín.
Alborada Hoy
Paella en Alborada
Hola, estoy investigando la historia de la empresa S.A. Fábrica uruguaya de Alapargatas y ví que trabajaste allí mientras Norman Brown fuera gerente. Tendrás algunos datos más de Norman Brown? Si fuera así, me encantaría conversar contigo. Estoy en Buenos Aires, robert.n.fraser@gmail.com Gracias!!
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