Mi refugio

Mi refugio
Alborada

miércoles, 29 de mayo de 2013


FORO HEMISFÉRICO DE CIUDADES HERMANAS


 

El Movimiento de Ciudades Hermanas había sido creado durante la presidencia de Eisenhower en USA en 1956, como una de las estrategias para superar la Guerra Fría. Proponía intercambios masivos entre ciudades de USA y ciudades de otras naciones en todo el mundo. Se trataba de intercambios culturales, educacionales y estudiantiles, profesionales y técnicos. En la actualidad hay más de mil ciudades del mundo afiliadas y hermanadas con ciudades de Norteamérica de las cuales doscientas sesenta son ciudades de América Latina. Es una buena respuesta al deseo básico que tienen los hombres de buena voluntad de conocer a sus vecinos de otras partes del mundo.

.Las autoridades de Ciudades Hermanas de Miami éramos, el presidente Dr. David Pérez Ginart y yo, que lo acompañaba como director “at large” y varios representantes de diversas instituciones de Miami. Teníamos hermanamiento con 19 ciudades fuera de Estados Unidos.

En reunión del Comité de Ciudades Hermanas de Miami propusimos realizar en Punta del Este, un fórum hemisférico sobre el tema “Desarrollo Municipal Sostenible”. Consultamos la idea con el Intendente Burgueño de Maldonado y obtuvimos de inmediato su auspicio y apoyo

Una delegación del comité viajamos a Punta del Este, en agosto de 1994, a una reunión de trabajo con él. Me hice cargo del comité organizador en Maldonado y Burgueño colaboró con oficina en el Campus, la ayuda de varios funcionarios y un presupuesto para los gastos del caso
 





Con Intendente Burgueño, funcionarios y don Luis Sader
 

 

Distinción del Intendente de Maldonado

 
El Intendente de Maldonado, Miguel Burgueño, nos visitó en Miami y nos entregó una simpática distinción y un cuadro con miniaturas de todos los componentes del apero criollo. Burgueño decía que yo era su embajador en Miami.

 

Con Mario Amestoy y David Pérez Ginart.


 

En el Foro Hemisférico de Ciudades Hermana

 El tema del foro era: “Desarrollo Municipal sostenible dentro del contexto en marcha de las sociedades hemisféricas”.

Era el mes de marzo de 1996, momento de transición entre un presidente en ejercicio y un presidente recién electo. Por esa circunstancia especial tuvimos el privilegio excepcional de que el presidente Julio María Sanguinetti inaugurara el Foro con un inspirado discurso y que el presidente electo Luis Alberto Lacalle clausurara la deliberación. Llegaron delegados de numerosos países de Latinoamérica y de Estados Unidos, así como Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo y se elaboró un documento final por unanimidad, proclamado en el día de la clausura.

 

Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Mario Amestoy, presidente del Comité Maldonado y Dr. David Pérez Ginart, presidente del Comité Miami de Ciudades Hermanas

 

KEY BISCAYNE


 Key Biscayne, en la Florida, a sólo 10 minutos de la ciudad de Miami, atravesando un frondoso parque y un puente levadizo, era un lugar tranquilo y seguro, muy bien elegido por Norma para lo que pensábamos iba a ser un año en USA. A la entrada había un cartel que decía: “Bienvenidos a Key Biscayne, el paraíso encontrado”. Primero alquilamos un departamento de un hijo de Goar Mestre, en la calle Galen Drive, a una cuadra de la playa, en un simpático edificio de tres pisos. Por distintas razones y conveniencias, nos cambiamos de departamento tres veces, pero siempre en el tercer piso del mismo edificio.

 


 
 
 
 
 
 
Siempre juntos ¡

 


   





                 


En Miami Beach con Gaby Sabatini y una amiga.  

 A la mañana temprano, cuando podía, jugaba al tenis en las canchas del Hotel Sheraton Royal Biscayne, en la esquina de casa. Allí conocí a la divina Gabriela Sabatini, que se entrenaba con el chileno Appey. Después al papá Osvaldo, la mamá Betty y toda la familia. Un día me comentó Osvaldo que en el edificio donde ellos vivían, en esa misma cuadra, estaba en venta un departamento y le parecía una buena oportunidad para que nosotros dejáramos de estar alquilando. Nos decidimos y lo compramos. Era un tercer piso externo. Los Sabatini vivían en el segundo. A la tarde nos juntábamos a tomar mate con facturas y charlar de tenis y de nuestra argentina.
 

 Buena pesca




En las costas del Atlántico había buena pesca y a veces salía a probar suerte, en los barcos que zarpaban de Miami Beach o de Haulover Beach. En La Florida muchas especies podían pescarse pero había que devolverlas al agua. Otras tenía medidas mínimas para poder retenerlas y los guardias costeros eran muy estrictos en su vigilancia.

Mi compañero de tenis en Key Biscayne era un médico urólogo, poco menor que yo. Jugábamos, casi todas las mañanas en las canchas del Hotel Sheraton en la esquina de nuestro departamento, practicando y ensayando tiros hacia zonas predeterminadas. Lo hacíamos bastante bien y nos divertíamos como chicos. Una mañana, cuando había regresado de un viaje la noche anterior, llamé a su casa para combinar un juego. Me atiende su hijo y cuando le pido por su papá, me dice:- “papá murió”. Me quedé mudo y trémulo, de golpe se me había presentado, en vivo, la cruel fugacidad de la vida.

Un recuerdo para una pequeña señora boliviana que nos acompañó por dieciocho años, ayudando a Norma en todas las tareas de la casa. Su nombre Leopoldina Fuentes. Decidió casarse con un cubano americano, para poder obtener los documentos y legalizar su residencia en USA, pero al hombre lo mataron de un tiro en la frente, una noche, al salir de un bar. Ella siguió tesoneramente las gestiones y logró no sólo la residencia sino después, también la ciudadanía americana. Regresó a su Bolivia natal y allí recibe mensualmente su jubilación de USA.

 

Norma y Leo









Key Biscayne invitaba al deporte y la vida aire libre. Andábamos en bicicleta con Norma hasta un pequeño puerto deportivo, recorriendo un estrecho sendero senda entre la flora tropical del parque. 
La piscina de Key Colony, en Key Biscayne.

 Nos mudamos a un departamento del sexto piso del complejo residencial Key Colony, el mismo al que se habían mudado poco tiempo antes los Sabatini. Parecía que los seguíamos.

Ni la arena ni el agua de Key Biscayne, eran tan buenas como en Miami Beach, ni como nuestras playas argentinas o uruguayas, pero la teníamos ahí a pocos metros del departamento y la disfrutábamos. La piscina del condominio, junto al mar, también era una tentación.

En Key Biscayne descubrí el yoga como una importante disciplina para el cuerpo y el espíritu y también tomé algunas clases de Tai Chi, del que me había hablado con entusiasmo la prima de Norma, Graciela Perdomo, que lo practicaba y enseñaba.  
 
Eterea Graciela
 

 Fue una buena experiencia en la que me acompañó Norma. Conocí y practiqué varias terapias alternativas, complementarias de la medicina tradicional. Yoga quiere decir unión y es una experiencia que brinda herramientas necesarias para encarar la vida. Ayuda a combatir el stress y lograr una vida más armoniosa. Seguí haciendo yoga en el Cantegril Country Club de Punta del Este con Martha, una gran profesora que recuerdo con admiración y afecto. Con ella encontré sentido e interpretación a las asanas y al sonido místico de los mantras. Martha nos enseñó que la respiración es fundamental en la práctica del yoga y una de las formas por las que podemos absorber “prana”, que en sanscrito quiere decir: “energía absoluta”. Los masajes y la quiropraxia siempre me hicieron bien así como la acupuntura, el reiki y la reflexología. El doctor López, profesional quiropráctico, sigue siendo una visita obligada para Norma y para mí cada vez que vamos a Miami.

Por el yoga llegué a la meditación. El principio de meditación es el conocimiento de uno mismo. Cuando no hay ninguna actividad del yo llega el silencio y el silencio es la verdadera meditación. La mente debe estar callada, prestando la mayor atención, pero sin calificar, comparar ni desear nada. Cuando en ese estado el yo está totalmente ausente se llega a la meditación.

Recomiendo el libro “El Yoga de las Cuatro Estaciones” de Andrés Percivale recordado y querido ex compañero de Canal 13 y el primer locutor del famoso noticiero Telenoche junto a Monica Mihanovich. Es ameno y muy instructivo. Andrés vivió en la India y hoy es un reconocido maestro.

Tai Chi en Key Biscayne

Cuando buscaba secretaria para la oficina en Miami, se presentó una cubana recién exilada, maciza y extrovertida que ya en la entrevista previa me dijo que ella ni preparaba café ni se acostaba con el jefe, a lo que le contesté que ni aunque me lo pidiera. Se rió y la contraté. Fumaba y se sacaba el calzado de modo que cuando alguien entraba a la oficina veía sus pies descalzos. Era muy política anti Fidel Castro lo que me simpatizaba y era amiga del gran poeta cubano Reinaldo Arenas, también refugiado. Reinaldo era un hombre brillante pero muy engreído y cuando nos conocimos no me dio mayor importancia porque seguramente yo no estaba a su nivel intelectual. Poco tiempo después murió de Sida.

Compré una lancha con motor fuera de borda de 85 hp y salíamos a pescar y a bañarnos en un banco con aguas transparentes frente el faro de Key Biscayne. Una tarde, en que volvíamos de la pesquería Norma estaba sentada a mi lado y como vi que una caña en la proa estaba moviéndose peligrosamente, le pedí que fuera a acomodarla. Se levantó y con tal mala suerte que en ese momento una pequeña ola sacudió la lancha y la hizo caer. Gritó de dolor y después se quedó inmóvil, en el piso. Temí que hubiera sido muy grave. Muy despacio enderecé hacia la guardería. Varios marineros la levantaron y la subieron y acostaron sobre el muelle. Uno de ellos tomó una manguera y bañó a Norma, con fuerza y reiteradamente. Era necesario para sacarle toda la sal o agua salada que tuviera en el cuerpo ante la posibilidad de que fuera necesario un yeso. Llamaron al “rescue” que es el eficiente servicio de emergencia de Miami. Lo primero que hicieron fue ponerle en el cuello un collarete preventivo para evitar cualquier movimiento. Fuimos al Merci Hospital donde estuvo en observación por tres días. Se le habían aplastado dos vértebras. Mi pobre Normita me había quedado más petiza. El accidente no había sido mi culpa, pero creo que en el fondo Normita no me lo perdonó nunca. Sobre todo porque había un antecedente. Un día volviendo de La Sirena, en nuestra lancha, ante la inminencia de superar una ola causada por una embarcación grande le dije a Norma que tuviera cuidado con una canasta de huevos que traíamos. Ella cuidó los huevos, pero en el golpe seco que pegó el casco de la lancha, se lastimó una costilla. En esa época no hacía ejercicios y no tenía los reflejos la flexibilidad que logró después cuando comenzamos a ir rutinariamente al gimnasio.

Precisamente en el gimnasio le sucedió a Norma un hecho importante. Escuchó a una señora hablar un español con un acento que era típicamente rioplatense Pero Norma, curiosa, le preguntó si eran argentinos. La señora, más bien molesta, le contestó que ella y su marido a su lado, eran uruguayos Norma les dijo que ella también era uruguaya y allí con la señora ya más bien dispuesta, siguió una conversación que descubrió que las abuelas de Norma y de la señora del gimnasio eran hermanas y en consecuencia Norma y la señora Sonia, que así se llamaba, eran primas.
 
         El departamento de Galen Dr .  
                  
   La prima Sonia

Fué un alegre e inesperado reencuentro porque además resultó que tenían casa en Punta del Este y muy cerca de la nuestra. Sonia y su marido Edgardo Umpierrez son hoy encantadores amigos que el destino nos acercó.

Todos los años en el mes de noviembre se disputaban en Key Biscayne varias carreras. Nuestras queridas vecinas y amigas, Pat Ketchum y Chris Collins, ya habían participado y me entusiasmaron para anotarme en las cinco millas de caminata aeróbica. Con seriedad comencé a entrenarme todos los días. En 1995, salí segundo y gané en 1996 y 1997, siempre mejorando el tiempo empleado.

 

Final de Marathon con Pat Ketchum, el Alcalde de Key Biscayne y Cristina Collins
 

 

En Key Biscayne con los cuatro nietos

 Con los hospitales de Miami, Norma no tuvo suerte. Por distintas causas estuvo en varios hospitales, entre ellos el Baptist Hospital y el Mount Sinai. A este último fuimos para que le hicieran un estudio gástrico. Nunca supimos bien que pasó, pero del estudio pasó a estar internada por varios días y llegaron al disparate de medicarle Demerol que es una medicación para tranquilizar estados de histeria. Llamé al médico a su casa a las diez de la noche y le dije de todo menos bonito; se disculpó y le cambiaron los medicamentos. Al otro día huimos. Además, la limpieza en todos los casos, fue casi inexistente. María y Gladys Amestoy que nos acompañaron, fueron testigos de esa vergüenza. La explicación fue que tenían problemas con la empresa contratada para la limpieza. 
 

 María, Norma y Beba y Luis Zalamea

 Cuántos buenos amigos nos deparó la actividad periodística y empresaria en el mundo del turismo! Disfrutaba de la conversación intelectual y la sabiduría gastronómica del colombiano Luis Zalamea. Había sido director de la SATO, South American Tourist Organization, funcionario de Naciones Unidas y ejecutivo del turismo de las islas Bahamas. Pero Luis, fundamentalmente, era y es un romántico poeta, novelista y ensayista. “El Circulo del Alacrán” y Las guerras de la champaña” me cautivaron para leerlos dos veces.  Es la reconstrucción del tiempo y vida de sus antepasados, la zaga de la familia Zalamea Borda que fue de gran abolengo y un cuidadoso e informado cuadro de costumbres del siglo XIX .

Zalamea es inteligente y erudito. Su prosa o su poesía, entusiasman. Debiera ser más conocido y famoso, pero ahora en sus años maduros se lo está valorando como merece. Yo me deleito conversando con él; lo aprecio mucho y lo admiro. Sus poemas, en español o en inglés, son de alto vuelo e inspiración. A su lado está siempre, Beba, una cubana verborrágica y encantadora. Sin duda que Luis nació para escribir pero la vida lo llevo a tener que escribir para vivir.

Estando en Madrid, en la fecha patria del 9 de Julio me invitaron a un cocktail en la embajada argentina. Yo estaba conversando con una actriz amiga, Libertad Leblanc, cuando se acercó la ex presidente argentina Isabel Perón que era amiga de Libertad. Nos presentamos. Era pequeña, casi insignificante, con un exagerado acento español que me pareció ridículo. Era Doña Nadie. Sólo el disparate enfermizo de Perón pudo hacerla vicepresidenta y a su muerte, presidente de nuestra Argentina.

Con Isabel Perón y Libertad Leblanc

 Cuando Andrea y los dos primeros nietos vinieron a visitarnos a Key Biscayne los llevamos a Disney World. Hacía calor, se cansaban, pero nosotros disfrutamos de esos dos niños y de Andrea, con mucha felicidad.

 Con Andrea Santiago y Sebastian

Cuando Disney World en Orlando, cumplió quince años invitaron quinientos periodistas de todo el mundo. Fue una celebración increíble. Llamaron a mi secretaria pidiéndonos datos para confeccionarnos a medida toda la ropa de etiqueta, hasta los zapatos negros, de charol.

Todo el parque de diversiones se cerró y quedó exclusivamente para nosotros. Estrenamos un gran hotel destinado solamente a no fumadores. A la noche, en cada esquina había una montaña de hielo seco en la que reposaban el champagne francés y las copas. La fiesta duró dos días y tres noches, terminando siempre con una maravillosa exhibición de fuegos artificiales.

 Aunque a Norma no le gustaban mucho los viajes en cruceros, aceptamos varias invitaciones que nos hacían empresas clientes y siempre lo pasamos muy bien. Visitamos varias de las islas Bahamas y otras del hermoso Caribe, como Puerto Rico y Jamaica




Buena vida

miércoles, 17 de abril de 2013

                                                        MIAMI

 Ante la negativa del hijo de Pallí, sin hesitar, tomé el teléfono y le pregunté a Norma si se animaba a que toda la familia nos fuéramos a Miami por un año. Su respuesta leal y fiel, afirmativa, fue la esperada. Ese año se realizaba el congreso de Cotal en la ciudad de México; aprovechamos la circunstancia y terminado el congreso viajamos de México a Miami. Durante el congreso, sabedores de nuestro plan de instalarnos en Miami, varias amables personalidades del turismo de esa ciudad nos ofrecieron su ayuda incondicional. Mientras comenzamos a buscar vivienda, lo que estuvo a cargo de Norma y las chicas, nos alojamos en el Hotel Everglades, en el centro de la ciudad, invitados por su gerente, Roberto Villaescusa. Después nos trasladamos al Hotel Montmartre de Miami Beach, invitados por su gerente, el querido colombiano Hank Mallarino. Noemí Trapani, ya nos había conseguido oficinas para alquilar en el Hotel Dupont Plaza, sobre el rio Miami. En realidad eran departamentos de vivienda, pero su propietario hizo la excepción para revista COTAL. Dollar Rent a Car, nos hizo un canje por publicidad y puso dos autos a nuestra disposición. Todos fueron amables y cooperadores con nosotros

El secretario de prensa de la embajada de USA en Buenos Aires nos había recomendado un estudio de abogados en Miami, para que constituyera la sociedad M.Seoane and Associates, como filial de la empresa de Buenos Aires. Era el estudio del prominente abogado cubano-americano y banquero, Dr. Raúl Valdes Faulí, cuyo padre, abogado especializado en títulos y propiedades, fue también nuestro abogado cada vez que hicimos alguna transacción inmobiliaria.

Juan Pallí nos presentó en el Sun Bank de Coral Gables, donde abrimos la primera cuenta de la nueva empresa americana.

En una reunión en Miami, la activa agente de viajes argentina, Silvia Alpa, me presentó a Charlie Kramer, un joven uruguayo que había comenzado en el turismo trabajando en el hotel Sheraton de Buenos Aires desde su apertura. Me pareció activo, inteligente y con buena onda. Yo necesitaba ayuda y le ofrecí ser mi asistente.


Charlie estuvo con nosotros en Miami, y por varios años y cumplió una relevante tarea. Entre otros éxitos, después de un viaje a Costa Rica, concibió el proyecto de edición de los suplementos turísticos de ciudades y países que redundaron en buenos negocios para la empresa. Cuando nosotros cesamos la actividad editorial, Charlie fue contratado por el gobierno de Puerto Rico como Director de Turismo para Sudamérica, con sede en Buenos Aires. Por varios años desarrolló su actividad con gran suceso, abriendo nuevas rutas aéreas y poniendo a la hermosa isla como un destacado atractivo para los países del sur del continente. Después Charlie dirigió varios hoteles boutiques en Cafayate y Colomé, en Salta, hasta que después de cinco años en esa hermosa pero lejana provincia decidió volver a Uruguay y aceptó la dirección de un importante condominio en Punta del Este. Volvemos a estar juntos y con Norma que también lo aprecia mucho, compartimos la vieja amistad.
   Charlie Kramer en Salta


 
 
 
Cada convención o acontecimiento turístico era una ciudad a descubrir y relatar. Se sucedían México DF, Guadalajara, Acapulco, Ixtapa, Can -Cun y la Riviera Maya, en México; Lima, Cuzco, Machu Pichu, Arequipa, Trujillo y Cajamarca, en Perú; Santo Domingo, Santiago Boca Chica y Puerto Plata, en la República Dominicana. Rio de Janeiro, Natal, Bahía, Bello Horizonte, Belén, Brasilia, Vitoria, y Manaus, en Brasil. Caracas y Los Roques, en Venezuela; Bogotá, Cartagena y las Islas del Rosario en Colombia; Santiago, Valdivia, Puerto Montt y Antofagasta, en Chile; Quito, Guayaquil y Cuenca, en Ecuador; Asunción, Puerto Iguazú y el Chaco Paraguayo, en Paraguay; Managua, Granada y León, en Nicaragua; San José, Puerto Limón y la Isla del Coco, en Costa Rica, la Riviera Maya, en México; Roatán en Honduras y así por toda Sudamérica y Centro América.

Los cubanos concurrían a los congresos de COTAL y otros grandes encuentros internacionales y tuvieron la amabilidad de invitarme varias veces a visitar Cuba pero nunca acepté porque no me hubiera sentido cómodo en un país comunista. Lo mismo me pasó con Ludmilla, la directora del Intourist de Rusia, que siempre me regalaba caviar negro. Agradecí, pero nunca acepté sus invitaciones para visitar la Unión Soviética. Muchas de nuestras empresas clientes estaban dirigidas por cubanos exilados o sus hijos No les hubiera gustado nada que yo viajara a Cuba invitado por el gobierno comunista. Y a mí tampoco. Los cubanos en Miami vivían la emoción del exilio, la que yo conocía por experiencia propia. La canción de Luis Aguilé interpretaba muy bien esos sentimientos: “Cuando salí de Cuba, dejé mi vida, dejé mi amor….”

De algunas ciudades tengo recuerdos especiales. Un día llegué a la ciudad de San Salvador donde me esperaba en el aeropuerto el presidente de la Asociación Salvadoreña Luis Alonso Rendón, para pedirme que me volviera a Miami, en el primer avión que saliera, porque allí estaba por estallar una revolución.

María Decker, directora de los Hoteles de Hungría nos invitó a conocer Budapest y fuimos con el presidente de Cotal, Mario Amestoy y su esposa Gladys y el vice Guillermo Sanabria.

          Cena romántica con Norma en Budapest

            
Con Mario Amestoy, presidente de Cotal y la anfitriona María Decker.
 


El magnífico Puente de las Cadenas, el primero que unió a Buda y Pest.

En Cartagena, Colombia, admiramos los trabajos artísticos de sus famosos artesanos y fuimos a las increíblemente bellas Islas del Rosario. Comimos el dulce de coco que ofrecían las palenqueras y disfrutamos de las comodidades del Convento de Santa Catalina, hoy convertido en elegante hotel. En Caracas, Venezuela, estábamos colocando una ofrenda floral a Bolívar, en el mismo momento en que los vendedores de diarios gritaban la noticia de la gran devaluación del peso venezolano, de cuatro a doce pesos el dólar, en un día. En Cajamarca, Perú, visitamos el lugar donde el Inca Tupac Amarú fue descuartizado por cuatro caballos que tiraban de sus extremidades; probamos los ricos cuises asados en hornos de barro y compramos sus famosos espejos cajamarquinos. A Manaus, Perú, llegamos en plena inundación y caminábamos sobre senderos colgantes en plena selva; en Quito visitamos el monumento a la mitad del mundo, erigido sobre el virtual paralelo 42 y de Cuenca a Quito viajé en el techo de un tren con ruedas de goma.
 
                                          
                                                            Tambomachai, Cuzco, Perú
En Costa Rica subí a la cumbre del Volcán Irazú y tuve la suerte de que en esa mañana clara, desde su altura, se divisaban los dos océanos, el Atlántico y el Pacífico; me embargó una extraña sensación de inmensidad. En Managua, la capital de Nicaragua, me gustaba ir a comer en los puestos del mercado, donde degustaba la sopa la sopa de rabo y la carne asada que es especialidad del país, sin mucho que envidiar a Uruguay o Argentina. En varios viajes viví la cultura hispano- indígena de Nicaragua, en medio de un paisaje montañoso e increíblemente verde. En todo momento tenía presente que estaba en la patria de un gigante de la poesía, nada menos que Rubén Darío. Los poemas de “Azul” ya los había leído de jovencito y hoy, tantos años después, recuerdo la verdad de esos versos “Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver; cuando quiero llorar, no lloro y a veces, lloro sin querer.” Darío también dijo otra frase sabia: “la vida sin la mujer es sólo prosa”.

En un congreso de COTAL, nos visitó Manuel Coronado, director general de IFEMA, la institución ferial de Madrid y Alfonso Seoane, tal vez un probable lejano pariente gallego. Venían a invitar a COTAL a concurrir y exponer en la primera edición de FITUR, Feria Internacional de Turismo a realizarse en Madrid.

Con la presidencia de Cotal a cargo del peruano Raúl Soriano Riega concurrimos en pleno. Fue una feria espectacular, ubicada en el amplio parque de la Casa de Campo de Madrid. Ya el comienzo fue a lo grande, con un lunch donde una selección de los más importantes restaurantes de España, tenían su gran mesa, atendida por los chefs, donde se podía degustar sus más reconocidos platos. Ese primer año cometí un error fruto de la inexperiencia. Ya ante la primera mesa, con platos irresistibles, comí tanto que casi no me quedó apetito para las muestras de los otros restaurantes. Al año siguiente con la lección aprendida, primero pasé por todas las mesas y después elegí las preferidas. En España la gastronomía es una cuestión de cultura y de amistad. Concurrí puntualmente a cubrir periodísticamente todas las ferias de FITUR, durante diez años. Y en esa décima ocasión, FITUR premió a la revista COTAL con una hermosa precea que nos entregó su gran director, el muy eficiente y querido amigo Claudio Meffert. En esa ocasión se firmaron importantes convenios de COTAL con la ciudad de Madrid y autoridades del turismo español.

Víctor Mendoza, alto ejecutivo de las Líneas Aéreas Iberia fue otro amigo cotalista muy compañero y querido. Fue siempre un caballero fiel a COTAL y a la revista con quién compartimos muchos viajes y reuniones.

                                            
                                                 Claudio Meffer y la Distinción de FITUR 
                                       

                             Con mi Andrea en Cotal de Torremolinos.

EL 20 de abril de 1982 se festejó en Lima, Perú el XXV Aniversario de la creación de COTAL en México, recordando a sus visionarios fundadores. La revista recibió una hermosa medalla conmemorativa que me entrego el presidente de Cotal, Raúl Soriano.

Manuel Coronado, director de IFEMA, Claudio Meffert director de FITUR y Mario Amestoy, presidente de COTAL.

 
Se firmó el convenio para realizar el congreso anual en Torremolinos, Costa del Sol, muy cerca de Málaga, en España. Fué un tremendo suceso. Más de cuatro mil congresistas y familiares colmaron hoteles de esa playa y su moderno Centro de Convenciones. Se lució Cotal, se lució España y se lució la revista Cotal con una edición extraordinaria de 224 páginas. En la ciudad de Ronda, hicimos confeccionar camisetas con el logo de Cotal a todo color. Se las disputaban. Nunca se repitió un congreso de Cotal de esa magnitud y difícilmente se repetirá. El “staff” de la revista concurrió en pleno y me acompañaron mis amadas Norma, María y Andrea. María, recién recibida de arquitecta tuvo a su cargo el diseño y construcción del stand de exhibición de la provincia de Rio Negro, cuya dirección de turismo ejercía el activo Julio Pérez. Hicimos un gran almuerzo de Revista Cotal donde reunimos a colaboradores y a más de veinte corresponsales que habían concurrido del exterior.

Para mi, Madrid entre otros atractivos era siempre una fiesta para el paladar. Recuerdo una invitación de Coronado y Meffert al restaurante Ciriaco. El menú consistió en revuelto de ajos tiernos, mouse de espárragos y merluza a la crema. Epicúreo ¡

Cuando un presidente de Cotal culminaba su período le obsequiábamos, encuadernados, todos los ejemplares de la revista que reflejaban el período de su actividad.

                                     
                                      Mario Amestoy, presidente de Cotal, recibe el obsequio

Holanda nos dio un entrañable amigo que ya no está pero cuyo recuerdo permanece en mi corazón. Fue Humberto Gelissen, director de turismo de Holanda para los países de América Latina. El me descubrió su encantador pequeño país como generoso anfitrión y también me reveló los secretos de sus mejores cervezas.

                               
                             Fiesta ofrecida por Holanda en un congreso. A la derecha Gellisen.

FITUR creció sin pausa bajo la experta dirección general de Claudio Meffert y el director general de IFEMA Manuel Coronado. Claudio dirigía varias ferias pero, sin duda que FITUR era su pasión y se notaba en los resultados. Cada vez más países, regiones y ciudades participaban con sus stands presentando sus productos, así como compañías aéreas, cadenas hoteleras y otras actividades vinculadas directa o indirectamente al turismo. Paralelamente a la feria, se desarrollaba un programa de conferencias, seminarios y cursos a cargo de grandes personalidades del turismo español e internacional. Siempre hice las crónicas de FITUR con especial dedicación: siempre fue mi feria favorita.

La AMAV, Asociación Mexicana de Agencias de Viaje, nos invitó a Norma y a mí a su reunión anual que se realizaba en Londres. Todavía no había pasado la tragedia de la guerra en las Islas Malvinas, pero ya los ingleses no nos parecían simpáticos. Luego de las reuniones salíamos a caminar por la antigua y tradicional Regent Street, sin hacer compras porque todo nos resultaba muy caro. Eso sí, entramos al Café Royal, que fue preferido de Winston Churchill. También pasamos a conocer la muy antigua Aquascutom, que fabricaba los clásicos impermeables como el que usaba Humphrey Bogart en el inolvidable film “Casablanca.”                                    

Lógicamente quisimos tomar el té a las cinco de la tarde y, con sorpresa, descubrimos que en Londres, a esa hora, ya no sirven el té. Se toma entre las tres y las cuatro. O sea que el “five oclock tea” no existe. También conocimos la casa Fortune and Mason, uno de los lugares más exquisitos el mundo en materia de alimentos. Al entrar nos sorprendió un empleado vestido de elegante frac que con guantes blancos y un tijerita, revisaba los racimos de uva, quitándole los granos pequeños o feos,

Visitamos el Trinity College, en la Universidad de Oxford, donde estudió el gran dramaturgo inglés Terence Rattigan. En lo alto de la torre, se levantan estatuas femeninas que representan a la astronomía, la geometría, la medicina y la teología. Viajamos a Strafford-Upon-Avon, la pintoresca y florida ciudad de Shakespeare y a los antiguos baños de Bath, en la ciudad del mismo nombre.

                       
                                 Trinity College de la Universidad de Oxford

                                   
                                En los baños de Bath, con Bozzolasco, y Sra. de Polvani Viajes.

 Estando en Barcelona, un amigo nos invitó a conocer el Vallle de Aran en la vecina Andorra. Tenía un poderoso coche sport con el que derrochaba audacia a toda velocidad en los sinuosos caminos de los Pirineos. Las oraciones me ayudaron, sobre todo en el momento en que, con mucha habilidad y suerte esquivó un tremendo oso pardo que se nos atravesó en el camino. Nos rodeaban los bosques de pinos, hayas y abetos y en algún prado siempre aparecía alguna de las respetadas iglesias románicas, la mayoría del siglo XII. Cuando llegamos agradecí a Dios que me había protegido e invité al amigo a agasajarnos con una sopa catalana y la clásica olla aranesa que es un sabroso guiso con muchas verduras, cerdo y gallina. Hacía bastante frío y esa comida fuerte nos hizo bien. Brindamos con el delicioso “pacharán” bien frío, que allí descubrí. En andorra y Arán, se habla aranés, catalán y castellano. Obtener la residencia en Andorra es difícil y la ciudadanía, casi imposible. El himno de Arán tiene un dulce estribillo que dice: “Si cantas porque cantas, no cantes por mí, canta por mi hija que está lejos de mi.” Conocí la estación de esquí de Baqueira Beret, de buen trazado, pero poca nieve. Me contaron que en una época fue la favorita del Rey Juan Carlos.

Arán me descubrió el encanto de la belleza simple de la naturaleza, y la armonía de sus paisajes tan verdes y respetados Fue una cura de silencio y soledad que me hizo mucho bien ante el ajetreo incesante de viajes y reuniones.
 
                  
                                                 Aran
Nuestra empresa M.Seoane y Asociados, crecía. Compramos un departamento en la calle Lavalle, de Buenos Aires, para tener oficinas más confortables. Incorporamos al joven periodista Alberto Sánchez, ex revista “Siete Días” como jefe de redacción y a un director de arte, tarea que hasta el momento realizaba Ernesto Novarín, con más voluntad que talento. Trasladamos así a Buenos Aires gran parte de la tarea editorial, incluida la distribución.